Autor: Aitor

  • Qué es la comunicación: información, relaciones, significados y sentidos

    Qué es la comunicación: información, relaciones, significados y sentidos

    Tendemos a identificar la comunicación con sus herramientas: medios, redes sociales, plataformas o tecnologías. Pero comunicar es algo anterior y mucho más profundo. Es la expresión de una capacidad constitutiva del ser humano que nos permite relacionarnos, intercambiar información, atribuir significados y construir sentidos.

    Comunicación:

    • la expresión de una capacidad constitutiva del ser humano
    • que le habilita para generar procesos
      1. informativos
      2. y relacionales
    • de atribución de significados y construcción de sentidos.

    Que nadie se asuste, que luego lo explico. Antes, digamos qué NO es la comunicación.

    La comunicación no son «cacharritos»

    Los procesos que conforman la comunicación no deben confundirse, como ocurre a veces, con las herramientas mediadoras de las que nos hemos dotado para llegar antes, más lejos y hacerlos masivos. No mezclemos, por tanto, lo fundamental con los `cacharritos´.

    Atribuyamos a la radio, la televisión, internet o las redes sociales el rol tecnológico mediador que les corresponde y les engrandece, pero no las identifiquemos con la comunicación en sí misma ni queramos definir ésta basándonos en las características de aquellos.

    La expresión de una capacidad constitutiva

    Decíamos…

    La comunicación es la expresión de una capacidad constitutiva del ser humano. Comunicar es la capacidad; la comunicación es la expresión de esa capacidad.

    La comunicación está relacionada, en primer lugar, con la biología. Para quien quiera profundizar, puede leer a los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, principalmente la bibliografía que firmaron juntos, que luego cada uno se fue por su lado y se perdió un poco la esencia.

    La interacción es una capacidad de los organismos vivos, que en el caso del ser humano evoluciona hasta constituir sociedad (organismo social) mediante interacciones cognitivo-significativas cada vez más complejas. Ergo, la capacidad de comunicarse es constitutiva del ser humano, en tanto que organismo individual que logra sobrevivir y desarrollarse en sociedad. Sociedades cada vez más complejas, por cierto, y cada vez con interacciones más en-red-adas.

    Que la comunicación, además de biología, es también alimento de la mente y matriz de la sociedad no os lo voy a contar, porque es mucho más evidente. Basta comprobarlo yendo al psicólogo o atendiendo a un medio de comunicación.

    Prefiero centrarme en dar alguna pincelada sobre cuál es la finalidad del proceso comunicativo.

    Atribuir significados y construir sentidos

    Mi convicción es que el propósito último de la comunicación humana apunta a dos finalidades: atribuir significados y construir sentidos.

    Propongo que las diferenciemos así:

    • Que “atribuir significados” se entienda como la facultad informativa-relacional del ser humano que le permite entenderse mediante el lenguaje.
    • A “construir sentidos” le otorgo un carácter más trascendente. Me gusta hablar de construir sentidos, en tanto que metas y objetivos deseables que sostienen el vivir.

    A propósito de atribuir significados… Yendo más allá del lenguaje hablado, el ser humano está capacitado para transmitir y percibir diferentes significados de significantes que no sean palabras (fotografías, cuadros, símbolos, etc.). Este hecho está en la base de toda consideración artística y dota de riqueza a cómo desarrollamos nuestra capacidad comunicativa.

    A propósito de construir sentidos… Decía Viktor Frankl, superviviente del horror nazi, que la primera fuerza motivante del ser humano es la lucha por encontrarle un sentido a la propia vida. Pues bien, ese camino en busca del sentido se realiza acompañado en todo momento de la comunicación. Por activa o por pasiva. Sabido es también que no podemos no comunicarnos, ya que el silencio y la inacción están llenos de sentido. Entre otros, el miedo, el desdén, el desconocimiento o el pasotismo.

    Nota: este texto fue publicado originalmente el 26 de enero de 2023 y actualizado aquí en octubre de 2026.

  • La transformación empresarial hacia la sostenibilidad

    La transformación empresarial hacia la sostenibilidad

    Tal vez seamos la primera generación que consiga poner fin a la pobreza y la última que todavía tenga posibilidades de salvar el planeta
    Punto 50 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas


    Más de 5 años después de aprobación en París de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, este artículo sostiene que la sostenibilidad condiciona los propósitos de las organizaciones al mismo nivel que la globalización, la atracción y retención de talento y la digitalización. Este es el resumen del artículo publicado por Nuevas Tendencias, la revista del Instituto de Empresa y Humanismo de laUniversidad de Navarraen su número 104.

    1. Desde el escenario de incertidumbre y vulnerabilidad generado por la pandemia, conviene preguntarse por la salud de la sostenibilidad y por su recorrido a medio y largo plazo como cosmovisión útil para la recuperación.

    2. La lucha contra el cambio climático, uno de los 17 ODS, ha supuesto desde 2015 el enganche principal para que el sector empresarial salido de la Gran Recesión hiciera suyos los Objetivos de Desarrollo Sostenible como hoja de ruta y estandarte de su flamante compromiso con el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza ética.

    3. A finales de 2019 y principios de 2020, con la sostenibilidad ya incluida en todas las agendas, se produce un nuevo punto de inflexión al coincidir en un breve espacio de tiempo la COP25 de Madrid, la `ambientalista´ carta anual del CEO de BlackRock (mayor fondo de inversión del mundo) y una Cumbre de Davos 2020 centrada en el cambio climático.

    4. Tras el golpe sanitario, social y económico generado por la COVID19 -con hueros y falsos debates sobre si hay que optar por la economía o por la salud- pareciera que la brutal exposición a la pandemia nos pudiera hacer olvidar los consensos logrados en torno a la integración sostenible de la economía y la empresa con los propósitos ambientales y sociales.

    5. Según la lógica amparada por los ODS y la Agenda 2030 no cabe oposición entre recuperación económica y salud, sino integración e interdependencia. Es llegado el momento de decidir si creemos verdaderamente o no en la sostenibilidad como “forma de entender el mundo y método para resolver los problemas globales” (Jeffrey Sachs).

    Transformación empresarial en la cultura comunicativa

    Como comunicadores y estrategas, Comunideas aspira a que la cultura comunicativa propagandística, solo informativa, solo unidireccional y solo jerárquica de arriba abajo pierda peso en favor de una relacionalidad más horizontal y menos lineal. Sería conveniente que, tras la crisis provocada por la pandemia, se abriera paso una cultura comunicativa basada en la bidireccionalidad, que incorpore las dudas y que se ajustara al contexto, que se involucrase con su entorno y comenzase por escuchar al otro con ánimo de entenderle.

  • El taburete de cuatro patas: un modelo de comunicación de riesgos

    El taburete de cuatro patas: un modelo de comunicación de riesgos

    El número de diciembre del Journal of Communication in Healthcare, que dirige la profesora Renata Schiavo, ha publicado seis breves artículos con acceso gratuito al texto completo sobre comunicación de riesgos en la crisis del ébola y otras epidemias y brotes de enfermedades emergentes. En ellos se aborda la comunicación de riesgos y crisis desde diferentes perspectivas y, leídos globalmente, dibujan un panorama interesante del estado de la cuestión. O, al menos, de una parte de ella.

    Si tuviera que destacar alguno de los seis artículos, diría que el texto más sugestivo es el firmado por Gaya M. Gamhewage, coordinadora en el Departamento de Comunicación de la OMS en su sede de Ginebra. En su artículo, la doctora Gamhewage reconoce las dificultades prácticas de poner en marcha en países con infraestructuras y medios escasos cualquier teorización sobre cómo debe ser una actuación eficaz en comunicación de riesgos y crisis.

    El título de su artículo resume bien su punto de partida “Complex, confused and challenging: Communicating risk in the modern world”.

    Explica a continuación que la OMS, ante este reto, comenzó en otoño de 2013 a plantearse una nueva aproximación a la comunicación de riesgos que cumpliera con el doble objetivo de (1) ayudar a los países más vulnerables a mejorar sus capacidades de comunicación preventivas y (2) que pudiera servir para enfrentarse con las crisis sobre el terreno.

    La OMS ha bautizado el resultado de ese esfuerzo como the four-legged stool (en castellano, el taburete de cuatro patas)

    “¿Por qué un taburete? -se pregunta Gamhewage- Porque ningún país es demasiado pobre como para no tener uno; y porque las ideas simples pueden trascender un tiempo y un lugar [concretos]”. La autora señala que el modelo se debe pensar como un taburete con las patas igual de espaciadas e igual de fuertes.

    Cada una de las patas del modelo incluye un grupo de expertos en diferentes campos de conocimiento, que trabajan conjuntamente para mejorar las capacidades de comunicar los riesgos en cada país:

    1. La primera pata la forman antropólogos, científicos sociales, expertos en cambios de conducta, educadores y promotores de salud y profesionales de la comunicación para el desarrollo. Estos “soldados de primera línea”, como les denomina Gamhewage, cuentan ya con la confianza de las comunidades donde trabajan y saben involucrarse mejor que nadie en la interacción, escucha y comprensión de las necesidades de la población. Persona a persona y hogar a hogar.
    2.  Profesionales de la comunicación y el marketing social, portavoces, expertos en medios de comunicación y redes sociales, y especialistas en comunicación de riesgos y crisis forman la segunda pata del taburete. Su función es alcanzar grandes audiencias. Su trabajo -señala la autora- es asumido a menudo por el gobierno central.
    3.  La pata tercera la forman expertos en el fortalecimiento de los sistemas de salud, que se encargan de los planes, estrategias, estandarización de procedimientos y de la gestión, coordinación, movilización de recursos y comunicación entre todas las instancias involucradas en la crisis.
    4.  Y la cuarta pata une a los especialistas en investigación operativa, actuaciones basadas en la evidencia y técnicos en evaluación. Son los que miden los resultados de la comunicación de crisis y los que, en el futuro, contribuirán con estos conocimientos a enriquecer la disciplina y difundir los avances del modelo.

    La Dra. Gamhewage finaliza su artículo analizando las condiciones de posibilidad de que este modelo funcione y poniendo de manifiesto los puntos críticos que permitirán o no pasar de la teoría de la práctica. También apunta que el modelo ha funcionado durante el brote de ébola de Nigeria, país que -recuerda la autora- cuenta con unas bases más firmes para afrontar la crisis que Guinea, Liberia y Sierra Leona.

    Sirva este post para solemnizar lo obvio, después de haber leído el artículo de la Dra. Gamhewage: la OMS tiene un modelo de comunicación de riesgos y crisis. Mi pregunta es: ¿lo sabrá el Gobierno de España?, ¿lo habrán comentado en alguna de las reuniones internacionales?, ¿se han preguntado siquiera si este modelo nos sirve o tenemos que apostar por uno propio?

    La gestión comunicativa de nuestro caso de contagio interno de ébola me hace dudar. Ahora hay otro ministro. Veremos.

    Nota: Este texto fue publicado originalmente el 18 de diciembre de 2014. Se recupera aquí como parte del archivo del blog.